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Voluntariado Corporativo: Aquí todos ganamos
Por Lilimar López Urrutia
Voluntariado, apoderamiento, desarrollo y alianzas estratégicas son palabras que se oyen muy bien en un artículo o entre el vino y los quesos de un coctél a beneficio de una entidad filantrópica. Pero, ¿cómo se convierten estas palabras en un plan de acción y de ahí en una implementación exitosa? ¿Estamos en realidad trabajando juntos? ¿Cómo vamos a lograr esto? ¿Están nuestras empresas listas para dejar que sus empleados dejen de escribir el plan de comunicaciones del nuevo producto, para ir a darle consultoría por dos horas a un hogar de ancianos?
En las últimas semanas, he visitado varias empresas y todas me han comunicado la falta de cooperación entre las organizaciones
comunitarias. Por otra parte, algunos miembros del sector comunitario critican la falta de accesibilidad de algunos profesionales del sector público y privado. No podemos dejar que el ego, el poder, el sentido de competencia nos siga dividiendo. Al final, como bien dicen: “En la unión está la fuerza”
Por mucho tiempo, se ha mercadeado el voluntariado como un acto de caridad. El voluntariado es una relación simbiótica, donde todos los participantes obtienen un beneficio. Además, un estudio realizado por el Independent Sector, en Washington, encontró una relación directa entre el voluntariado y las donaciones de dinero. El voluntariado rompe estereotipos, desarrolla destrezas, mejora autoestima, crea un espacio de socialización y mejora las relaciones entre los diferentes individuos que se encuentran en la fila del cine o que interactúan en el lugar de trabajo. Sin embargo, muchas veces cuando pensamos en voluntariado, pensamos en personas privilegiadas que visitan una comunidad necesitada para darle tutoría a un grupo de niños. ¿Por qué no pensamos en alguien de la propia comunidad, que dona su tiempo para adquirir y compartir destrezas y poder obtener posteriormente un mejor trabajo?
Es por esta razón, que los medios de comunicación necesitan cambiar el enfoque con que se cubre el desarrollo comunitario en Puerto Rico. Un artículo del New York Times, escrito por la periodista Felicity Barringer identificó: celebridades, escándalos, historias color de rosa y galas como los ángulos preferidos de la prensa cuando desarrollan un artículo referente al sector comunitario. Continuar esta práctica, promueve el paternalismo y perpetúa el desconocimiento del público sobre el sector comunitario.
Es importante que las empresas que deseen crear un programa de voluntariado estructurado lo trabajen de manera organizada. Así como lo harían con la creación de cualquier servicio o producto. Dentro de una empresa, el voluntariado es una iniciativa que fusiona estrategias de relaciones públicas, responsabilidad empresarial, recursos humanos y mercadeo. Por consiguiente, el presupuesto disponible para voluntariado dentro de la empresa debe ser una combinación de diferentes fondos.
Hay que recordar, que el factor más importarte para el éxito de un programa de voluntariado es la inclusión de altos ejecutivos de la compañía como pilotos de esta modalidad. Por otra parte, una política de “Flexi-Time” es el compromiso que mayor impacto puede tener entre los empleados y la comunidad. Compañías como Timberland, Cone Communications y Washington Mutual son sólo algunas de las compañías que le proveen un número de horas pagadas al empleado para realizar labor voluntaria.
Indiscutiblemente un programa de voluntariado estructurado conlleva una inversión de recursos. Sin embargo, sus beneficios son a largo plazo. Además, son cuantificables si se estructura de manera organizada y se establecen herramientas de medición desde el principio. Aunque quisiéramos, no todas la empresas tienen los recursos económicos para establecer un programa de voluntariado estructurado. Pero, con proveer información especifica a sus empleados de cómo pueden colaborar en la comunidad, ya están siendo innovadoras.
Voluntariado, apoderamiento, desarrollo y alianzas estratégicas son palabras que se oyen muy bien en un artículo o entre el vino y los quesos de un coctél a beneficio de una entidad filantrópica. Pero, ¿cómo se convierten estas palabras en un plan de acción y de ahí en una implementación exitosa? ¿Estamos en realidad trabajando juntos? ¿Cómo vamos a lograr esto? ¿Están nuestras empresas listas para dejar que sus empleados dejen de escribir el plan de comunicaciones del nuevo producto, para ir a darle consultoría por dos horas a un hogar de ancianos?
En las últimas semanas, he visitado varias empresas y todas me han comunicado la falta de cooperación entre las organizaciones
comunitarias. Por otra parte, algunos miembros del sector comunitario critican la falta de accesibilidad de algunos profesionales del sector público y privado. No podemos dejar que el ego, el poder, el sentido de competencia nos siga dividiendo. Al final, como bien dicen: “En la unión está la fuerza”
Por mucho tiempo, se ha mercadeado el voluntariado como un acto de caridad. El voluntariado es una relación simbiótica, donde todos los participantes obtienen un beneficio. Además, un estudio realizado por el Independent Sector, en Washington, encontró una relación directa entre el voluntariado y las donaciones de dinero. El voluntariado rompe estereotipos, desarrolla destrezas, mejora autoestima, crea un espacio de socialización y mejora las relaciones entre los diferentes individuos que se encuentran en la fila del cine o que interactúan en el lugar de trabajo. Sin embargo, muchas veces cuando pensamos en voluntariado, pensamos en personas privilegiadas que visitan una comunidad necesitada para darle tutoría a un grupo de niños. ¿Por qué no pensamos en alguien de la propia comunidad, que dona su tiempo para adquirir y compartir destrezas y poder obtener posteriormente un mejor trabajo?
Es por esta razón, que los medios de comunicación necesitan cambiar el enfoque con que se cubre el desarrollo comunitario en Puerto Rico. Un artículo del New York Times, escrito por la periodista Felicity Barringer identificó: celebridades, escándalos, historias color de rosa y galas como los ángulos preferidos de la prensa cuando desarrollan un artículo referente al sector comunitario. Continuar esta práctica, promueve el paternalismo y perpetúa el desconocimiento del público sobre el sector comunitario.
Es importante que las empresas que deseen crear un programa de voluntariado estructurado lo trabajen de manera organizada. Así como lo harían con la creación de cualquier servicio o producto. Dentro de una empresa, el voluntariado es una iniciativa que fusiona estrategias de relaciones públicas, responsabilidad empresarial, recursos humanos y mercadeo. Por consiguiente, el presupuesto disponible para voluntariado dentro de la empresa debe ser una combinación de diferentes fondos.
Hay que recordar, que el factor más importarte para el éxito de un programa de voluntariado es la inclusión de altos ejecutivos de la compañía como pilotos de esta modalidad. Por otra parte, una política de “Flexi-Time” es el compromiso que mayor impacto puede tener entre los empleados y la comunidad. Compañías como Timberland, Cone Communications y Washington Mutual son sólo algunas de las compañías que le proveen un número de horas pagadas al empleado para realizar labor voluntaria.
Indiscutiblemente un programa de voluntariado estructurado conlleva una inversión de recursos. Sin embargo, sus beneficios son a largo plazo. Además, son cuantificables si se estructura de manera organizada y se establecen herramientas de medición desde el principio. Aunque quisiéramos, no todas la empresas tienen los recursos económicos para establecer un programa de voluntariado estructurado. Pero, con proveer información especifica a sus empleados de cómo pueden colaborar en la comunidad, ya están siendo innovadoras.
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